La mascarilla negra, uno de los productos de belleza más revolucionarios de los países asiáticos. Se trata de un tratamiento de limpieza facial innovador y súper efectivo que permite eliminar todos los puntos negros que hay en algunas zonas del rostro y dejar la piel completamente lisa y renovada. Además, cuenta con una acción hidratante y reafirmante muy poderosa, por lo que también es ideal para rejuvenecer el cutis y evitar que pierda elasticidad y flexibilidad. Si quieres saber más y descubrir de qué forma hacerla tú misma en casa, en este artículo de Hey Mujer te explicamos cómo hacer una mascarilla negra casera.

Pasos para preparar una mascarilla negra casera

Paso 1

El ingrediente principal es el carbón activado, de ahí su peculiar color negro. Este es un ingrediente que ya se ha incluido en la elaboración de bastantes productos de belleza debido a sus increíbles propiedades para la piel; especialmente es excelente para tratar las pieles grasas y las que tienen acné, pues es capaz de absorber el aceite como ningún otro producto puede hacerlo y, además, elimina todas las toxinas acumuladas y combate las bacterias.

Para elaborar una mascarilla única que permite acabar con todos los puntos negros que invaden zonas del rostro, como la nariz, y le aportan un aspecto muy antiestético. Con su aplicación, se consigue una limpieza facial profunda y eliminar todo el exceso de sebo acumulado en los poros de piel que es el responsable de la aparición de este tipo de impurezas.

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Paso 2

Para hacer una mascarilla negra en casa y conseguir el mismo efecto que proporcionan las fórmulas asiáticas originales, es necesario que primero reúnas algunos ingredientes especiales como:

  • 1 sobre de gelatina sin sabor en polvo.
  • carbón activado en polvo o 4 o 5 cápsulas de carbón activado (de venta en tiendas especializadas en la venta de productos naturales).
  • 2 cucharadas y media de leche.

La preparación de la mascarilla es muy sencilla y consiste en la realización de los siguientes pasos:

  1. En un recipiente, agrega la gelatina en polvo y la leche. Remueve ambos ingredientes con la ayuda de una cuchara para que se integren bien.
  2. Introduce el recipiente en el microondas durante unos 10 segundos para que la mezcla se caliente ligeramente.
  3. Añade a la mezcla anterior el carbón activado en polvo o las cápsulas del mismo previamente machacadas y convertidas en polvo fino. Remueve y cuela para que la mezcla quede sin grumos.
  4. Vuelve a meter el recipiente en el microondas durante unos 5 segundos y, cuando lo retires, deja que la mascarilla se temple antes de empezar a aplicarla sobre el rostro.

Paso 3

El tratamiento dará mejores resultados si previamente limpias la piel en profundidad y abres los poros de la cara, pues así se extraerá toda la suciedad y grasa acumuladas en su interior. Por ello, antes de aplicarlo, te aconsejamos que te laves el rostro con un jabón exfoliante adecuado a tu tipo de piel y abundante agua fría o tibia.

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Seguidamente, tendrás que pasar a abrir los poros con vapor, ¿cómo? Es muy sencillo, calienta agua en una olla hasta que hierva, retírala del fuego y espera unos minutos para que no te cause quemaduras. Sitúa la olla sobre una mesa, cúbrete la cabeza con una toalla para que no se escape el vapor y acerca tu rostro a la olla manteniéndote en esta posición durante 15 minutos para que el vapor caliente impregne toda la cara y abra los poros. Pasado este tiempo, seca la piel con una toalla limpia.

Paso 4

Para aplicar la mascarilla negra correctamente, tan solo tienes que coger una generosa cantidad de esta con los dedos e ir extendiéndola sobre la piel; puedes aplicarla únicamente en aquellas zonas en las que tengas más puntos negros, como puede ser la nariz, o bien por todo el rostro, evitando que entre en contacto con zonas delicadas como el contorno de ojos, las cejas o el nacimiento del pelo. Es esencial también que la capa que extiendas sea bastante gruesa, pues así luego será mucho más fácil de eliminar y comprobar los resultados. Deja que repose sobre la piel durante 15 o 20 minutos y, pasado este tiempo, retírala en seco estirando con los dedos en dirección ascendente.

Por último, lávate la cara con abundante agua fría y aplica un tónico facial para cerrar los poros y tu crema hidratante habitual. El resultado es increíble, tu rostro quedará libre de puntos negros, mucho más liso, radiante y con un aspecto de porcelana espectacular.

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Paso 5

Repite el tratamiento una vez cada dos semanas para mantener el rostro siempre impecable y libre de impurezas, o más a menudo exclusivamente en la zona de la nariz si en esta se acumulan muchísimos puntos negros.

Eso sí, debes ser muy cuidadosa y no utilizar esta mascarilla si presentas heridas, eccema o inflamación en alguna parte del rostro, ya que entonces las lesiones podrían agravarse.

Paso 6

Siempre está bien saber qué tratamientos son los más eficaces para quitar los puntos negros del rostro y cuidar la piel, pero también es clave la prevención y medidas como las siguientes pueden ayudar a evitar su aparición si se llevan a cabo con frecuencia:

  • Limpiar el rostro por la mañana y por la noche con un gel facial y abundante agua tibia o fría.
  • No acostarse nunca sin antes haber retirado el maquillaje del rostro.
  • Exfoliar la piel de la cara una vez a la semana, como mínimo.
  • Evitar el uso de productos o cosméticos muy grasos y ricos en aceites, especialmente cuando la piel es grasa o tiene tendencia al acné.
  • Evitar tocar el rostro continuamente con las manos sucias.
  • Cambiar la funda de las almohadas con regularidad para evitar que las bacterias presentes allí se propaguen a la cara.
  • Hidratarse bien internamente bebiendo al menos entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
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