La rutina, el cansancio después de un largo día de trabajo o la falta de deseo son factores que contribuyen en gran medida a esta situación. Pero, ¿hay que resignarse a esta carencia sexual? ¿Es posible que un matrimonio o una relación de unión libre sobrevivan con éxito al paso de los meses sin tener relaciones íntimas?

Según una encuesta realizada por el US National Health and Social Life Survey, el 20% de los matrimonios en Estados Unidos no tienen sexo, lo que llevaría a una suma de 40 millones de personas en la nación norteamericana. El estudio, publicado en 2012 y reseñado en el portal huffingtonpost.com, añade que el 10% de los matrimonios encuestados de edades menores de 50 años no tuvo sexo en un año. Los de 40 años o menos, tuvieron sexo 58 veces al año, mientras que los menores de 30, fueron 111 veces al año.

Ante este panorama, ¿cómo se puede afectar la relación de pareja? ¿Cuándo es momento de tomar acción y hablar al respecto?

“La intimidad sexual es necesaria para tener una relación de pareja exitosa”, aclara la Dra. Carmen Valcárcel, experta en sexualidad humana. “Sin embargo, intimidad sexual incluye caricias, besos, abrazos y prácticas sexuales en adición a la relación sexual. En otras palabras, es más que tener ‘sexo’”, especifica. Incluso, “existen relaciones de pareja exitosas que por circunstancias particulares nunca han tenido relaciones sexuales coitales”, especifica.

¿Posible una convivencia exitosa sin sexo?

Sí, es posible, según responde la doctora. “Lo esencial es que si esto ocurre, ambos estén honesta y sinceramente de acuerdo”, explica. Valcárcel señala que este tipo de situación puede ocurrir porque una de las partes “tenga alguna condición física o enfermedad que les impida sostener relaciones sexuales. Esto podría ser temporero o permanente. Pero, de nuevo, tiene que ser de mutuo acuerdo”. También, será importante que exista una “excelente comunicación, respeto mutuo y apertura a la intimidad no sexual”.

Por otro lado, la sexóloga aclara que “se ha hablado mucho de que la frecuencia recomendada de relaciones sexuales para una pareja debe ser dos, tres o hasta cuatro veces por semana”. Sin embargo, “una pareja puede tener una relación exitosa aun con una menor o mayor frecuencia si cumple sus expectativas y deseos”.

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Ahora bien, “cuando una pareja pasa por un periodo de tiempo prolongado sin tener relaciones sexuales, la relación puede afectarse”, menciona la doctora. “Esto es particularmente cierto cuando existió un ritmo de actividad sexual y ahora es inexistente. Comienza el sentimiento de inseguridad, la falta de iniciativa y la recriminación. De ahí surge el resentimiento que puede culminar en desprecio”.

Razones que desmotivan

La doctora menciona que entre las más comunes se encuentran:

La falta de deseo sexual por el cansancio: El agotamiento físico y mental crean un ambiente fisiológico que disminuye las hormonas relacionadas con el deseo sexual.

La desconfianza: Cuando se desconfía de la pareja es muy difícil mantener un ritmo de relaciones. Los celos son la razón principal para la desconfianza, especialmente, cuando ha ocurrido una infidelidad en el pasado.

Inseguridad por cambios físicos: Algunas personas se vuelven inseguras cuando ocurren cambios en su cuerpo (subir o bajar de peso, sufrir alguna incapacidad o enfermedad que de alguna forma altere el aspecto físico, etc). Esta inseguridad se refleja, y hace que la pareja pierda interés en tener actividad sexual, aún cuando se mantiene el cariño, aprecio y respeto.

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La rutina: Tal vez, la más común. Hacer lo mismo una y otra vez nos aburre. Los seres humanos somos naturalmente curiosos, innovadores y experimentadores.

¡Rompe el desánimo!

Para superar la “sequía” sexual, la doctora menciona varias sugerencias:

Conoce el origen: Descubre los factores que están provocando la falta de interés en tener intimidad sexual.

Sé honesto: Buscar y reconocer lo que está pasando requiere a veces de introspección. Pero no siempre estamos dispuestos a -o sabemos cómo- ver dentro de la relación para descubrir las causas, tal como si esta fuese un individuo.

Acepta ayuda: La opinión de un profesional (consejero profesional, psicólogo, sexólogo, psiquiatra) puede ayudar y aclarar la situación.

Ser creativos: Algo tan sencillo como variar la hora en la que típicamente tienen relaciones, puede hacer maravillas. Un retiro ocasional, una actividad diferente, un gesto de aprecio, un viaje, una salida a la playa. Todos son potencialmente impactantes.

Mantén el buen humor: Recriminar y argumentar no hará que la situación mejore.

Sé proactivo: Desarrolla un plan. No dejes que la relación esté tan fría como el polo norte para tomar acción.