Pareja

Mario Benedetti escritor maravilloso

Dedicarle poemas a tu pareja es algo importante y muy romántico. Mario Benedetti , un poeta y dramaturgo  de gran trayectoria reconocido internacionalmente por su excelente pluma al escribir, aquí le mostramos parte de un poema muy famoso

 

Los espejos, las sombras
Es tan fácil nacer en sitios que no existen
Y sin embargo fueron brumosos y reales
Por ejemplo mi sitio, mi marmita de vida
Mi suelta de palomas conservaba
Una niebla capaz de confundir las brújulas
Y atravesar de tarde los postigos
Todo en el territorio de aquella infancia breve
Con la casa en la loma cuyo dueño
Cara un tal Valentín del Escobar
Y el nombre era sonoro me atraían
Las paredes tan blancas y rugosas
Ahí descubrí el lápiz como Colón su América
Sin saber que era lápiz y mientras lo empuñaba
Alguien hacía muecas al costado de un biombo
Para que yo comiera pero yo no comía.

Después es la estación y es el ferrocarril
Me envuelven en la manta de viaje y de calor
Y había unas mangueras largas ágiles
Que lavaban la noche en los andenes.

Las imágenes quedan como en un incunable
Que sólo yo podría descifrar
Puesto que soy el único especialista en mí
Y sin embargo cuando regresé
Apenas treinta y dos años más tarde
No había andén ni manta ni paredes rugosas
Ya nadie recordaba la casa en la lomita
Tampoco a Valentín del Escobar
Quizá sea por eso que no puedo creer
En pueblo tan ceñido tan variable
Sin bruma que atraviese los postigos
Y confunda las brújulas
Un paso de los toros enmendado
Que no tiene ni biombo ni mangueras.

El espejo tampoco sabe nada
Con torpeza y herrumbre ese necio repite
Mi pescuezo mi nuez y mis arrugas
Debe haber pocas cosas en el mundo
Con menos osadía que un espejo.

En mis ojos amén de cataratas
Y lentes de contacto con su neblina propia
Hay rehenes y brujas
Espesas telarañas sin arañas
Hay fiscales y jueces
Disculpen me quedé sin defensores
Hay fiscales que tiemblan frente a los acusados
Y jueces majaderos como tías
O deshumanizados como atentos verdugos
Hay rostros arduos y fugaces
Otros triviales pero permanentes
Hay criaturas y perros y gorriones
Que van garúa arriba ensimismados
Y un sosías de dios que pone cielos
Sobre nuestra mejor abolladura
Y tampoco el espejo sabe nada
De por qué lo contemplo sin rencor y aburrido.

Y así de noche en noche
Así de nacimiento en nacimiento
De espanto en espantajo
Van o vamos o voy con las uñas partidas
De arañar y arañar la infinita corteza.

Más allá del orgullo los árboles quedaron
Quedaron los presagios las fogatas
Allá atrás allá atrás
Quién es tan memorioso
Ah pero la inocencia ese búfalo herido
Interrumpe o reanuda
La fuga o cacería
De oscuro desenlace.

Todos mis domicilios me abandonan
Y el botín que he ganado con esas deserciones
Es un largo monólogo en hiladas
Turbado peregrino garrafal
Contrito y al final desmesurado
Para mi humilde aguante

Me desquito clavándole mi agüero
Me vengo espolvoreándolo de culpas
Pero la soledad
Esa guitarra
Esa botella al mar
Esa pancarta sin muchedumbrita
Esa efemérides para el olvido
Oasis que ha perdido su desierto
Flojo tormento en espiral
Cúpula rota y que se llueve
Ese engendro del prójimo que soy
Tierno rebuzno de la angustia
Farola miope.

Tímpano
Ceniza
Nido de águila para torcazas
Escobajo sin uvas
 

Mario Benedetti escritor maravilloso
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